La Bicicleta reúne café de especialidad, brunch y mesas para trabajar en la plaza de San Ildefonso. Su vínculo con el ciclismo se refleja en el espacio y en sus actividades. Tartas caseras, vinos y cervezas artesanas permiten alargar la visita desde el desayuno hasta las copas.
La sede de Malasaña nació para reunir tres intereses: café, trabajo compartido y bicicletas. En la plaza de San Ildefonso, 9, La Bicicleta mantiene una propuesta que permite sentarse con el ordenador, quedar para un brunch o tomar una copa. Sofás y mesas de trabajo forman parte de ese uso flexible del local.
La carta cambia con la temporada y combina café recién molido con platos de brunch, tartas caseras, vinos y cervezas artesanas. El vínculo con las bicicletas también tiene una dimensión práctica y cultural: se han ofrecido herramientas y asistencia básica a ciclistas, además de publicaciones especializadas y charlas. Los perros son bienvenidos, lo que facilita incluir el café en un paseo por el barrio. El ambiente reúne vecinos, visitantes y personas que buscan una mesa donde quedarse.